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miércoles, 2 de enero de 2013

BODA: Ser la invitada perfecta.

Hace poco he sido invitada a una boda, como siempre, la boda es en primavera.
Es una boda muy especial, porque se trata de una muy buena amiga mía. Y como soy estudiante de moda, la chica me pidió un favor que acabó derivando en hacer su vestido de novia. Estoy muy contenta e ilusionada con esto. Pero hace unos días, se me planteó una duda. ¿Qué me pongo? 
Estaba tan volcada en su vestido que no me había propuesto que ponerme. Por ello me he planteado dedicar una entrada al tema Bodas. 
Más concretamente, ser la invitada perfecta para una boda. 

Por ello lo ideal es recordar los principios básicos para asistir a una boda:

1. No eclipsar a la novia. Eso incluye evitar el color blanco (reservado a la contrayente a no ser que en la invitación lo especifique  y también los vestidos demasiado cortos, escotados o sexys (hay una diferencia entre sensual y burdo). Nada de vestirse como una de nuestras modelos más internacionales en aquella boda a la que acudió mostrando mas de lo que debía. Y menos aún en las bodas religiosas.





2. No embutirse. Recordad: en las bodas se come. Y si al vestido le cuesta entrar, posiblemente no favorezca después de los primeros canapés, no digamos tras tomar la correspondiente ración de tarta nupcial.




3. Ir cómoda, dentro de lo posible. Los escotes traicioneros, aberturas estratégicas y botonaduras imposibles os harán estar más pendientes de no dar la nota que de disfrutar de la fiesta, que al fin y al cabo es de lo que se trata. 




4. No estrenar calzado. Ojo, no digo que llevéis zapatos viejos, pero sí que, en caso de comprarlos para la ocasión, os aseguréis de ponerlos unas cuantas veces en casa –no para ver la tele, sino para hacer alguna tarea que exija moverse- antes de pretender llevarlos durante horas sin que os salgan llagas. O eso o buscáis un tacón moderado.
















5. Probaros con anterioridad la ropa interior con el traje que vayáis a llevar. 
 Si nada de lo que tenéis en casa sirve, visitad una tienda de lencería/corsetería de toda la vida, donde venden fajas, sujetadores y otras prendas milagrosas para realzar y/o disimular, según el caso. 
Vale que son carillas, pero después de gastarnos un pastón en el vestido, no vamos a quedar mal por 30 euros. 



6. Menos es más. El protocolo indica que a las bodas de mañana se va de corto y a las de noche, de largo. En caso de romperlo, es preferible quedarse un poco corta (es decir, ir a una boda vespertina con traje cóctel) que pasarse (enfundarse en un traje de gala para una ceremonia a las 12 del mediodía a no ser que este sea muy sencillo, sin brillos y de un tono claro, sin ser blanco). 
Lo de los tocados, casquetes y pamelas lo dejo para otra ocasión. 
Pero no puedo evitar un recordatorio: por muy bonito que sea, recordar que el complemento en cuestión deberá lucir sobre vuestra cabeza durante varias horas. Pensad si podéis comer, bailar, etc. cómodamente antes de decidiros por ninguno, ya que lo que lleves puesto debe permanecer puesto durante todo el acto. Tampoco abuséis con la joyería, que no somos un muestrario andante.




7. Cuidado con el maquillaje y la peluquería. Se trata de sacar lo mejor de una misma, no de disfrazarnos.
Hay dos opciones: si no sabes lo que quieres, déjate asesorar por la peluquera y no optes por algo demasiado arriesgado; si lo tienes claro, procura llevar una foto, que ilustre perfectamente tu idea. 
El tinte, en caso de ser necesario, es conveniente hacerlo unos días antes, no el mismo día de la boda. En cuanto al maquillaje, evitar las estridencias es siempre la mejor opción.



8. Recordad vuestros modales en la mesa. Tapar con la mano no impide que los demás comensales veamos que algún invitado está usando un palillo; tampoco vale llevar una bolsa de plástico para guardar los langostinos que sobran, aunque estén pagados y los vayan a tirar al día siguiente. 
Por mucho que te encante tu vestido nuevo, es impresentable colgar la servilleta, cual babero, de un escote palabra de honor (Hay casos). 

9. Moderación con la bebida. A cierta edad, todos deberíamos saber cuánto alcohol aguantamos y si aún no lo sabes, posiblemente aguantes poco. Una cosa es tener un puntito divertido y otra, es perder el norte. Aseguraros de cuánto efecto os ha provocado la última bebida antes de tomar la siguiente. O directamente no bebas si va a resultar un problema. 

10. Nada de protagonizar tórridos encuentros en los baños. Esto es muy películero. Pero hay gente para todo y mejor no estropearle la boda a nadie. 

Aquí dejo algunos ejemplos de outfit para asistir a una boda. 











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