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martes, 22 de octubre de 2013

Historia de las medias y el nylon.

En el siglo XIX, las medias de algodón hechas a máquina empezaron a estar disponibles para las mujeres. Después de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), se pusieron de moda las faldas cortas y las medias largas de seda empezaron a ser usadas ​​de nuevo.

El descubrimento del nylon y su aplicación en la fabricación de medias y lencería femenina, marcaron un hito importante en la historia de la moda del siglo XX.




A mediados de los años 20, la seda -materia de la que se hacían las medias femeninas- empezó a escasear debido al fin de las exportaciones de Extremo Oriente hacia Occidente. Como la demanda era muy grande, las empresas químicas europeas comenzaron a buscar nuevas alternativas, para sustituir a la seda natural mediante fibras artificiales. Fruto de esa búsqueda, nacieron las medias de rayón, también llamadas "medias de seda artificial".



A pesar del éxito del rayón, las empresas siguieron investigando, y años más tarde, en los Estados Unidos se descubrió el nylon, primera fibra sintética y primera que originó aquél país. 
En 1939, el Dr. Wallace Carother, -investigador que trabajaba para la Compañía Du Pont- descubrió que a través de polímeros, se podían formar poliamidas con las que elaborar filamentos sólidos, cuyas características eran ideales para aplicarlas en la fabricación de medias.


Así, la empresa Du Pont, cuyo lema era "Mejores cosas para una vida mejor a través de la química" presentó oficialmente el Nylon 6,6 en forma de medias para mujer logrando un éxito inmediato.
Durante muchos años, al nylon se le llamó la Fibra milagrosa, debido a que sus propiedades que no se asemejaban a ninguna fibra de origen natural o artificial en uso en la década de 1940.

El nylon era fuerte y resistente, tenía una excelente elasticidad, y por vez primera, la lencería delgada y ligera era durable y lavable a máquina.



Las medias de nylon aportaban un brillo maravilloso a las piernas, y además eran mucho más baratas que las de seda o rayón.




En mayo de 1941 fueron vendidos en Estados Unidos cerca de cuatro millones de pares en sólo cuatro días. 

Sin embargo, con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, las medias de nylon comenzaron a escasear, pues a finales de 1941, la empresa Du Pont detuvo su fabricación para dedicarse de lleno a la producción de paracaídas para la guerra. 
A partir de entonces, las medias de nylon se convirtieron en un símbolo de lujo codiciado y perseguido por las mujeres.


A falta de medias, las europeas recurrieron a los calcetines, a la moda del bronceado, o a pintarse las piernas y con un pincel, dibujarse una falsa costura.




Los fabricantes americanos aventajaron a sus competidores europeos, pues el estricto racionamiento provocado por la guerra golpeó con mayor dureza al viejo continente. En Europa, los soldados americanos impresionaban a las chicas europeas regalándoles medias de nylon. 






Cuando la guerra terminó en 1945, las medias de nylon volvieron a venderse en las tiendas, aunque no de forma tan rápida como hubiera sido deseable, y las mujeres las buscaban con ansiedad. Por ejemplo, en los grandes almacenes Macy`s de Nueva York se agotaron todas las existencias (50.000 pares) en sólo seis horas. 





Tras los años de la posguerra, la industria de la moda amplió el empleo del nylon hacia la ropa interior. Se creó el tafetán de nylon, el nylon marquesado, el nylon de gasa, e incluso el nylon de malla elástico, ideales para sujetadores, enaguas, camisones y batas...





Hoy en día, todavía seguimos empleando tejidos en cuya composición participan el nylon y otras fibras sintéticas nuevas, haciendo que las prendas sean mucho más cómodas, económicas y de fácil mantenimiento.

















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