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lunes, 11 de noviembre de 2013

¿Qué perfume me sienta mejor?






Un hombre o mujer glamurosos son algo más que belleza física, moda y saber vestir. Se trata de resultar atractivos a través de nuestra personalidad, actitud vital o sensibilidad. La forma en la que nos movemos, hablamos, nos reímos, nuestros gestos... la suma de todo ello conforma eso que llaman “estilo”.
El olor, nuestro olor corporal, el que nos viene de serie, así como los aromas que utilizamos en perfumes y colonias, son ingredientes fundamentales a la hora de resultar más o menos atractivos a los demás.




Acertar con el aroma que mejor se adapte a cada uno provoca ciertas reacciones químicas en nuestro cerebro y en el de las personas que se crucen en nuestro camino. Por eso es tan importante conocer algunas trucos y consejos a la hora de utilizar y elegir nuestros perfumes y colonias.


Se cree que el perfume (del latín “per fumare”, producir humo) se inventó en las cavernas, cuando algún hombre primitivo quemó por casualidad una corteza de árbol que desprendió un olor agradable.
A partir de ahí, la fragancia se usó como ofrenda a los dioses.
La elaboración más perfeccionada de los perfumes se sitúa en Egipto, donde nació una tradición que después desarrollarían griegos, romanos y árabes.
En el siglo XIV Francia se convirtió en el centro europeo de la producción de perfumes destinados a la nobleza, que trataba de disfrazar con ellos su falta de higiene.
Poco a poco, el uso de fragancias fue universalizándose y hoy, las españolas son junto a las francesas, las europeas que más se perfuman: un 75% lo hace cada día.




Cuando elegimos una fragancia no sólo debemos tener en cuenta que resulte agradable a nuestra nariz. El aroma que mejor se ajusta a cada persona debe combinar con su personalidad y con su piel. Comprar un perfume porque lo hemos olido en otra persona y nos gusta, es el más frecuente de los errores. La misma fragancia se percibirá de forma diferente en cada uno de nosotros, ya que su esencia reacciona de manera distinta en cada piel.

Como ejemplo, hace unos meses me compré un perfume de la firma Armani que parecía hecho para mi, perduraba en mi piel y se adaptaba perfectamente a mi olor natural. Entré a una tienda a comprar unas cosas y la dependienta me dijo que no podía evitar preguntarme cual era el perfume que yo usaba porque le resultaba muy muy agradable, yo le mencioné la marca y dio la casualidad de que era el que ella llevaba puesto. Sin éxito en su caso. Le dije que cambiara de perfume, porque no todos se adaptaban a todas las personas. Pues bien, sin mas explicaciones, voy al grano: 

- Cuando elijas un aroma piensa que su olor se asociará a tu persona. No se trata de comprar un perfume caro y ponértelo sin más. Los aromas transmiten señales diferentes y activan distintas respuestas hormonales dependiendo de las mezclas.





- Al igual que no te pones la misma ropa para ir a trabajar, tus ratos de ocio o una cena especial, los perfumes y colonias también tienen sus horas y sus momentos.


- Es fundamental prestar especial atención a la cantidad que utilizamos. Que a ti te encante el olor del perfume o colonia que llevas, no quiere decir que los que te rodean compartan tus gustos olfativos.




- Los aromas de perfumes y colonias deben acompañarte, no ir dos metros por delante de ti anunciando tu llegada.

- Nuestra piel es el mejor soporte para un perfume. Muñecas, detrás de las orejas y pliegues del cuello son los llamados “puntos calientes”, donde el fluir de la sangre aporta el calor que la fragancia necesita para desprender todos sus aromas. Pero cualquier zona de nuestro cuerpo un poco húmeda y cálida (nuca, tobillos, pliegue interno codos o rodillas...) puede resultar igual de interesante, dependiendo de donde queramos que nos huelan.

- Si tienes un evento social, aplícate la fragancia en la zona de la nuca, sienes, clavícula y/o detrás de las orejas. Son zonas estratégicas cuando vas a saludar a muchas personas y entablar conversaciones con ellas. Cuando se acerquen para darte un beso o se inclinen para hablarte, percibirán tu olor. Es divertido comprobar como alguno/a se acerca en más de una ocasión para poder olerte de nuevo.


- Los buenos perfumes y colonias se desvanecen en un tiempo que varía entre tres y seis horas. Pide muestras del perfume que utilices para llevarlo siempre contigo y retocar tu aroma.



- Cambia de perfume al menos una vez al año. Cuando hace calor los olores se intensifican, por eso las fragancias más fuertes se recomiendan para los meses más fríos. El olor corporal, que suele dispararse en primavera y verano, puede transformar el aroma de nuestro perfume o colonia.

- Si te gusta perfumar la ropa, es mejor vaporizar en la parte del forro o dobladillos.
- Cuando elijas un aroma piensa que su olor se asociará a tu persona. No se trata de comprar un perfume caro y ponértelo sin más. Los aromas transmiten señales diferentes y activan distintas respuestas hormonales dependiendo de las mezclas.





Si bien es cierto que el aroma de una fragancia, su intensidad y duración, están sujetos a diversos factores (genética, dieta, estrés, ambiente...), podemos decir que los factores que condicionan en mayor medida el que un mismo perfume huela diferente dependiendo de la persona son el tipo de piel y los niveles de PH.

PIELES GRASAS: Su exceso de aceite actúa con la fragancia realzando su aroma, volviéndolo más intenso y duradero. En ocasiones, la grasa (al igual que el sudor) puede llegar a fusionarse con las esencias y producir olores desagradables.

En las personas con este tipo de piel los aromas se fijan con más facilidad, por lo que deben utilizar una menor cantidad de fragancia, sobre todo durante el día, y decantarse por aromas frescos y ligeros (cítricos y florales).










PIELES SECAS: Los aromas se disipan más rápido en este tipo de pieles. Puedes utilizar aromas más fuertes, o aplicarlas con mayor frecuencia. Elige fragancias con una base oleosa o aplica crema hidratante o aceite corporal en la zona donde quieras echar el perfume, consiguiendo una absorción más lenta y duradera.








PIELES SENSIBLES: Lo ideal será utilizar perfumes y colonias libres de fragancias sintéticas, elaboradas sólo con ingredientes naturales.










TABACO: El tabaco provoca una menor persistencia de los aromas en las personas que fuman, además de influir en la degradación del perfume con la mezcla de olores.





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